Tiempo de villancicos

El cagatió

Una tradición muy antigua en Cataluña es celebrar la Navidad, el 25 de diciembre, golpeando un leño con palos, un bastón, o cualquier otro objeto que se preste, cantando un sonsonete (una cantarella) que habla sobre las fiestas de la Navidad. Este leño (un trozo grande y grueso de un tronco de árbol o de una rama gruesa, generalmente cortado y limpio de ramas) se ha personificado con ojos, nariz y el gorro rojo catalán (la barretina). El leño suele estar cubierto por una mantita para que no tenga frío –les decimos, a los niños- que hace las veces de encubridora de los regalos que trae el leño.  Al leño se lo alimenta durante el adviento.

Esta tradición probablemente tenga su origen en las casas y masias de la Cataluña rural, probablemente las gentes, impedidas por la nieve o el frío, o por el gusto de estar en el hogar, disfrutando de unos días de tranquilidad y sosiego, permanecían en sus casas, y con los objetos más simples, mucha ilusión y ganas de hacer pasar un día inolvidable a los más pequeños del hogar, desarrollaron esta graciosa costumbre. Aunque no me he dedicado a descubrirlo, seria un bonito trabajo de investigación.  ¡Podéis colaborar escribiendo esta parte!

Encontramos muchos sonsonetes para esta práctica, algunos se parecen en melodía, ritmo o palabras, algunos empiezan exactamente igual pero terminan de diferente manera, algunos hacen referencia a los pueblos, otros al tiempo, otros a los dulces y postres del festejo (turrón sobretodo), a la carne del plato principal, sea cerdo, gallina,…vamos, lo que tuviesen las gentes en los corrales, la pieza gorda, que ese día iba a la cazuela.

Las canciones tradicionales, también los villancicos, son una  expresión de la cultura, y podemos enriquecernos mucho con ellas porque nos enseñan historia (los objetos que aparecen a veces parecen ser de museo) y las expresiones que encontramos en ellas manifiestan actitudes y valores de una determinada sociedad.

Hoy les dejo el Pare nostre del tió, es la versión del tió que cantamos en nuestro hogar. Me gusta porque tiene un sabor de cristiandad, eran hogares cristianos como el nuestro en donde se cantaba, hogares donde de los leños salían dulces para compartir en una sobremesa larga donde lo principal eran las personas y las relaciones familiares, reunidas y dialogantes, y no los regalos caros, perfumes y juguetes.

El cagatió es una práctica rústica, por no decir humilde, pero ¿no celebramos la llegada de la salvación del hombre recolocándolo donde más se humaniza, en la sencillez de un pesebre, en la quietud agradable de una familia en armonía, sin banales agobios ni vanidades, a pesar de las pobrezas materiales y de las dificultades de la vida?

Espero que os haya gustado el artículo. Si queréis aprender sobre los aspectos musicales del “Parenostre del tió”, encontrareis esta información en la sección CANCIONES.

Ver en Youtube niños cantando «Pare nostre del tió»

¡Hasta la próxima!  Y tú, ¿cómo celebras la Navidad?